martes, 3 de agosto de 2010

Christopher Nolan: 'Origen' es "mi película más ambiciosa"


El británico Christopher Nolan, considerado uno de los mejores directores de la actualidad, estrena este viernes en EEUU 'Inception' ('Origen'), su película "más ambiciosa".


Ciencia-ficción, acción, intriga y romance se citan en el filme, protagonizado por Leonardo DiCaprio al frente de un reparto de lo más internacional, que incluye a la francesa Marion Cotillard, el japonés Ken Watanabe o el irlandés Cillian Murphy, dentro de un proyecto cuyo presupuesto ronda los 200 millones de dólares (unos 160 millones de euros).

"Es mi película más ambiciosa", dijo Nolan, de 39 años y con aire intelectual y reflexivo en sus respuestas. "Es el mayor reto de mi carrera y, en cierta manera, mi obra más personal junto a 'Memento'. Es el tipo de experiencia que disfruto en el cine", añadió.

"Memento" fue el trabajo que le dio a conocer, una película de culto que tardó un año en encontrar distribuidor y que fue candidata a dos Óscar, entre ellos al mejor guión original (Nolan y su hermano, Jonathan).

"Mi vida cambió gradualmente a partir de entonces. Y lo prefiero así, porque el éxito, si te llega de forma instantánea e inusual, puede ser difícil de sobrellevar", reconoció el director, que cuenta con su propia esposa, Emma, como productora en sus trabajos.

"Cría a cuatro niños a la vez que ejercer su trabajo. Yo no sé cómo podría rodar mis películas sin que ella las produjera. La admiro enormemente", sostuvo.

Nolan estrenó en 2008 una de las películas más exitosas en la historia del cine: "El Caballero Oscuro", la segunda entrega de la saga de Batman con él al frente, que recaudó algo más de mil millones de dólares (unos 786 millones de euros) en la taquilla mundial.

Ahora, con "Inception", lanza un reto a la inteligencia del espectador en forma de largometraje metafísico donde los sueños y el subconsciente son las bazas principales de la obra, trufada con homenajes a las películas de James Bond y de clásicos contemporáneos como "Matrix".

"En cada película trato de exigirme más a mí mismo. Puede que sea un filme complejo, pero considero que tendrá su público. Desde luego hay que prestar mucha atención. Pero existe también una trama sentimental que recae sobre los hombros de Leonardo, y consigue que el público se involucre de lleno en la historia junto a él", agregó.

Nolan no tiene suficientes palabras de elogio para la profesionalidad de su actor protagonista, posiblemente la mayor estrella de Hollywood hoy día, en su opinión.

"Es genial. Un buen tipo. Demanda mucho en la fase de preproducción, analiza el guión al máximo desde el punto de vista de su personaje. Lo bueno de eso es que cuando llega al set, con toda la presión que hay, se agradece que sepa ya de antemano lo que va a hacer. Es muy eficiente", explicó.

Nolan destaca de DiCaprio la combinación de "estrella mundial, carisma, y calidad interpretativa". "Creo que, a día de hoy, no hay nadie que le iguale en esa ecuación", declaró. Es por ello que valora tanto su capacidad para dar humanidad al rol de Dom Cobb, un ladrón de sueños experto en espionaje corporativo.

"Es un personaje complicado", admitió el cineasta. "Creo que una idea que se extrae fácilmente de la historia es que el mal, en muchos casos, proviene de dentro de nosotros mismos. Y la manera en que descubre eso Cobb es muy interesante para el público", apuntó.

En "Inception" el realizador vuelve a trabajar con Michael Caine, Murphy y Watanabe, el trío con el que ya coincidió en "Batman Begins" y "El Caballero Oscuro".

"Me inspira trabajar con ellos. Son talentosos, extremadamente afables y divertidos. Me gusta verles haciendo cosas nuevas y, yo al menos, no los veo lo suficiente en películas comerciales. Además Caine dijo que soy su amuleto de la suerte, así que siempre cuento con él", manifestó.

Nolan, que está involucrado en el rodaje del nuevo "Superman" como productor, se pondrá manos a la obra con el rodaje de la tercera entrega de Batman cuando acabe con la promoción de "Inception" y descanse durante un mes.

"No siento presión, sólo responsabilidad", dijo. "El éxito de 'El Caballero Oscuro' me da libertad para ser más ambicioso. El estudio confía en mí, y eso realmente es algo inusual para los cineastas y para el propio público. Mi ambición es que sea mejor película que las dos primeras, y quiero dar un final a la historia. Es una tarea de enormes proporciones", finalizó.

Antonio Martín Guirado (EFE)

http://www.hoycinema.com/actualidad/noticias/Christopher-Nolan-Inception-origen-pelicula-ambiciosa.htm

Nicolas Cage: "No soy un adicto al trabajo"


Nicolas Cage estrena este miércoles en EEUU The Sorcerer's Apprentice, la sexta película que protagoniza en los últimos 16 meses, pero a pesar de ello niega ser "un adicto al trabajo", según ha dicho en una entrevista con Efe.



"No soy un adicto al trabajo, pero tengo necesidades, tanto creativas como personales, que necesitan ser atendidas", admitió el célebre actor, que desde marzo de 2009 ha lanzado Señales del futuro, G-Force: Licencia para espiar, Teniente corrupto, Astro Boy y Kick-Ass.

Cage, quien según la prensa se encuentra en bancarrota, arrastra una deuda superior a los 10 millones de dólares (7,95 millones de euros) por impago de impuestos.

Además de en su trabajo como actor, Cage se ha refugiado desde diciembre en su papel como embajador de buena voluntad de la ONU y se ha embarcado en viajes a Kenia y Uganda donde se ha interesado por los niños soldados, el tráfico de personas, la piratería y las condiciones en que viven los presos comunes en las cárceles.

"Para mí la fama es una carga extrema, por lo que ha tratado de convertirla en algo positivo. Yendo a esos lugares puedo llamar la atención sobre esos temas y que se hable sobre las víctimas de esta situación, que es algo muy real en el mundo", manifestó Cage, de 46 años.

Su nuevo trabajo, "síntesis de su labor social"
Por esa razón está muy satisfecho de su participación en The Sorcerer's Apprentice, donde da vida a un hechicero, heredero de las enseñanzas del mago Merlín, que debe defender Nueva York de la amenaza que supone su gran enemigo, interpretado por Alfred Molina. "Esta obra es la síntesis de mi labor como trabajador social y del tipo de películas que quiero hacer", comentó el actor.

Balthazar, su personaje, "usa la magia para el bien del mundo, no para enriquecerse. Eso es lo que me atrajo de la cinta", agregó.

El actor no se cansa de repetir que su objetivo siempre es "entretener", y aquí vio la oportunidad perfecta de rodar un filme familiar, con elementos mitológicos y fantásticos, sin necesidad de usar "balas, violencia y sangre".

"Creo en la magia", afirmó Cage. "Es algo muy simple. Es la imaginación combinada con el deseo de querer algo fervientemente, para crear un efecto en el mundo material. Si lo entiendes así, cualquier cuadro, un discurso conmovedor, un experimento científico o incluso una película son pura magia", agregó.

Dirigida por Jon Turteltaub -con quien Cage coincidió en su juventud en un instituto de Santa Mónica-, el reparto del filme, que rinde homenaje en muchos momentos a Fantasía (1940), lo completan Jay Baruchel, Alfred Molina y Monica Bellucci.

Inspirada en Fantasía
"Fantasía fue la primera película que vi en mi vida", recordó el ganador del Óscar por Leaving Las Vegas. "Siempre me quedaba a verla en Nochebuena y me dormía entre esas imágenes y esa música tan preciosas. Aún la veo cada año y me relajo con ella", declaró Cage, que tuvo palabras de elogio para Baruchel.

"Es espontáneo, le gusta improvisar y tiene una voz única", apuntó Cage. "Los grandes de la historia, como Humphrey Bogart, James Cagney, Clint Eastwood o Jack Nicholson poseen voces que se quedan contigo. La de Jay es así", aseguró.

Beruchel es el héroe del filme y en la parte final debe enfrentarse al toro de Wall Street, la popular escultura de bronce, que cobra vida gracias al embrujo del malvado Maxim Horvath (Molina).

"No me gustan las corridas de toros. Lo entiendo como tradición y aspecto cultural. No quiero crear polémicas, pero respeto la naturaleza y los animales. No me gustan los espectáculos sangrientos", dijo Cage, que próximamente visitará Barcelona para promover el filme.

La película se presenta con el eslogan "es el mejor trabajo del mundo", en referencia a los hechiceros que desfilan por la cinta, pero para Cage ser actor es "probablemente la única profesión posible" para él. "No sé hacer otra cosa", reconoció.

A estas alturas el intérprete es un perfecto conocedor de la industria y sabe que el 3D dará un giro de 180 grados a la forma de ver el cine. "Hago de brujo así que voy a soltar una profecía: en el futuro veremos las películas en salas circulares donde las pantallas girarán y asistiremos a experiencias holográficas", predijo el actor. ¿Supondrá eso el fin de los actores de carne y hueso?

"No, siempre estaremos ahí", afirmó rotundo. "La gente quiere conocer a esa gente, conectar con ellos de alguna forma. Pero es espeluznante pensar que con esas técnicas podrán usar la imagen de actores fallecidos décadas atrás", concluyó.

"Predators" retoma el pulso a un clásico del terror con Adrien Brody al mando


Veintitrés años después de "Predator", un clásico del terror contemporáneo, Robert Rodríguez en su faceta de productor ha revivido la franquicia con un filme protagonizado por Adrien Brody, cuya acción transcurre en el planeta de esa criatura alienígena.



"Predators", de estreno mañana en EE.UU., cuenta con una idea original de Robert Rodríguez, productor de la cinta, quien recuperó para la ocasión un guión que él mismo escribió en 1994, por orden del estudio FOX.

"Predator" (1987), de John McTiernan, es uno de los títulos más populares de la filmografía de Arnold Schwarzenegger, además de ser una de las obras de ciencia-ficción mejor consideradas por crítica y público en los últimos 25 años.

Tres años más tarde se estrenó "Predator 2", y posteriormente el célebre depredador ha sido llevado a la pantalla en híbridos como "Alien Vs Predator" (2004) y su secuela (2007).

"Predators", de estreno mañana en EE.UU., cuenta con una idea original de Robert Rodríguez, productor de la cinta, quien recuperó para la ocasión un guión que él mismo escribió en 1994, por orden del estudio FOX.

"Tuve que cambiarlo mucho porque aquella historia era un vehículo para Schwarzenegger", dijo el cineasta a Efe. "Todo giraba a su alrededor. Incluso se volvía a ver las caras con el depredador de la primera parte. Pero las ideas sobre el aspecto del planeta y las escenas de acción, se mantienen", añadió.

En esta obra la acción se desarrolla en la jungla de un planeta desconocido, en el que viven los Predator y donde éstos usan a los seres humanos como cebos para perfeccionar sus técnicas de caza y conocer los métodos que emplean para hacerles frente.

Adrien Brody, en su primer papel como héroe de acción, es el líder de un grupo de mercenarios que deben unir sus fuerzas para sobrevivir.

"La película es realmente emocionante", comentó a Efe. "Al terminar de verla no podía creerme cuánto me gustó y que yo mismo fuera parte de ella. Tuve que pasar por una enorme transformación física, pero ése era el objetivo: hacer algo que no hubiera acometido, ni por asomo, hasta ahora", apuntó.

El actor, de 37 años, es consciente de que su personaje provocará comparaciones con el de Schwarzenegger en la cinta original.

"Es algo inevitable. Aquel personaje es icónico", manifestó el intérprete. "Trabajé muy duro, seis días a la semana, varias horas al día, en mi aspecto físico. Pero también debía darle fuerza emocional. Quería crear alguien a quien creyeras y respetaras. No sólo un héroe, sino un tipo roto, solitario, superviviente... Alguien que ha perdido su humanidad en el camino", explicó.

Brody considera que la película, dirigida por el húngaro Nimrod Antal, captura el tono, la oscuridad y la "fuerza visceral" del filme de McTiernan, y lleva la historia "a otro nivel".

"La película lleva al espectador a recordar el espíritu de la primera", dijo a Efe Antal. "Trae de vuelta el suspense, el terror, la caza en la jungla... Creo que también cierta sensación de nostalgia. Pero también introducimos cosas que no se han visto hasta ahora", declaró el realizador, que firma aquí su primer gran proyecto.

"Sentí mucha presión. Era la primera vez que trabajaba para FOX, con Robert como productor, en una saga muy querida con personajes recordados. Estuve vomitando unos días", aseguró divertido. "Ahora sigo vomitando porque me inquieta la reacción de la gente. De un modo u otro, esto acabará pronto", afirmó.

El reparto lo completan Topher Grace, Laurence Fisburne, Walton Goggins, Danny Trejo, Oleg Taktarov ("el Charles Bronson ruso", según Rodríguez), Mahershalalhashbaz Ali, Louis Ozawa Changchien y la brasileña Alice Braga, la única mujer que aparece en la cinta.

"Alice tiene una gran fuerza y humanidad. Desde que la vi en 'I Am Legend' supe que trabajaría con ella algún día", comentó Rodríguez, que supervisó la producción en sus estudios Troublemaker (Austin, Texas) mientras rodaba "Machete".

"Salía para ver qué hacían y me topaba con Predators caminando por el garaje y tomando refrescos. Fue una gran experiencia", comentó entre risas Rodríguez, quien aseguró que si esta película tiene un buen rendimiento en taquilla acometerá nuevas entregas en el futuro.

"Si funciona ésta, me encantaría repetir. Esa era la idea original. Así que, si a la gente le gusta, haremos más", concluyó.

http://www.telecinco.es/informativos/cultura/noticia/1320631/1320631

miércoles, 9 de junio de 2010

Dennis Hopper, el genio iconoclasta


A Dennis Hopper, fallecido hoy a los 74 años de cáncer de próstata, se le recordará por dirigir y protagonizar "Easy Rider" (1969), "road-movie" de culto, paradigma del universo hippie y ejemplo de la rebeldía y contracultura de la época.



Hopper dejó papeles para el recuerdo en "El amigo americano" (1977), de Wim Wenders, "Apocalypse Now" (1979) y "Rumble Fish" (1983), de Francis Ford Coppola, y "Terciopelo azul" (1986), de David Lynch, además de otros títulos populares como "Hoosiers: Más que ídolos" (1986), "Amor a quemarropa" (1993) y "Speed (Máxima velocidad" (1994).

http://www.abc.es/20100529/cultura-cine/biografia-hopper-201005292024.html

Fue candidato al Óscar en dos ocasiones, al mejor guión original por "Easy Rider" y al mejor actor de reparto por "Hoosiers", y en 2008 coincidió con Penélope Cruz en "Elegy", dirigida por Isabel Coixet. En 2002 recibió el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián, un galardón entregado por su amigo y cineasta Julian Schnabel, quien lo definió como "modelo de lo iconoclasta". "Transformó Estados Unidos en Estados Alterados", dijo Schnabel al referirse al impacto social de "Easy Rider", un filme que causó un profundo impacto en la sociedad de su tiempo "al retratar su espíritu".


Esa fue su ópera prima como realizador, con la que ganó el premio a la mejor película de debut en el Festival de Cannes y la que le situó en los anales del cine. "Como todos los artistas, quiero engañar un poco a la muerte y contribuir con algo a las siguientes generaciones", afirmó el actor en 1997. Y lo consiguió.

En "Easy Rider" dos hombres de Los Ángeles (Peter Fonda y él) se echan a la carretera en unas Chopper camino de Nueva Orleans mientras descubren la otra realidad de EEUU, un país que sueña con la libertad al ritmo del "Born to be Wild", de Steppenwolf, mientras se mantiene la pesadilla de Vietnam.

La banda sonora del filme, compuesta por temas míticos como "I Wasn't Born to Follow", de The Byrds, o "If Six Was Nine", de Jimi Hendrix, es una de las famosas de todos los tiempos.

Hopper se había labrado hasta entonces una carrera como actor en numerosas series y películas para televisión, que le facilitaron pequeños papeles en cintas como "Rebelde sin causa" (1955) y "Gigante" (1956), en las que entabló una gran amistad con James Dean. Tras "Easy Rider" abrazó el cine definitivamente para convertirse en uno de los grandes secundarios del cine actual, a pesar de que su segunda obra como realizador, "The Last Movie" (1971), fue un sonoro fracaso, en parte debido a sus problemas con las drogas y el alcohol.


"Por entonces bebía dos litros de ron al día y guardaba un poco junto a mí en caso de que se acabara; tomaba 28 cervezas al día y tres gramos de cocaína sólo para mantenerme en pie", dijo el actor en 2001. Por entonces llevaba 18 años sin probar una gota de alcohol. En los últimos tiempos Hopper, que además del cine cultivó la pintura y la fotografía, aficiones que venía practicando desde finales de los 60 -fue objeto de importantes retrospectivas en museos de Amsterdam o Viena-, había solicitado el divorcio de su esposa, Victoria Duffy, con quien llevaba casado 14 años.

La pareja tenía una hija en común, Galen, de seis años. El actor había solicitado la custodia legal compartida. Victoria era la quinta mujer de Hopper, aunque su matrimonio duró mucho más que los cuatro anteriores del actor, que incluyó uno de ocho días con Michelle Philips.

Sus otras esposas fueron Brooke Hayward (1961-1969), Daria Halprin (1972-1976) y Katherine LaNasa (1989-1992), con las que tuvo un hijo con cada una. El intérprete recibía tratamiento desde octubre para el cáncer a través de un programa especial de la Universidad del Sur de California (USC), de Los Ángeles. Inmediatamente antes, Hopper había concluido la grabación de la segunda temporada de la serie "Crash", basada en el filme ganador del Óscar a la mejor película en 2005

Clint Eastwood y los 80 años del tipo duro que aprendió a tocar corazones


EFE | LOS ÁNGELESActualizado Lunes , 31-05-10 a las 13 : 48

Clint Eastwood, el tipo duro que creó escuela en las películas del Oeste de Sergio Leone y que, años después, se reinventó como analista minucioso de los sentimientos más intensos, cumple hoy 80 años, convertido en el último gran clásico del cine.



Eastwood y su rostro impenetrable dieron clase al "spaguetti-western" y convirtieron en icónica la imagen del sombrero, el poncho y el cigarrillo puro zurcido a la comisura de los labios en una trilogía para la historia: "Por un puñado de dólares" (1964), "La muerte tenía un precio" (1965) y "El bueno, el feo y el malo" (1966).

Esos papeles le llegaron después de protagonizar algunos filmes de serie B y encarnar durante siete años a Rowdy Yates en la popular serie estadounidense "Rawhide", también ambientada en el Oeste. "Estaba cansado de interpretar al vaquero ejemplar", reconoció el propio actor. "El héroe de Leone era diferente. Una figura enigmática con tonos satíricos que funcionaba en el contexto de la película", añadió.


En el último filme de la saga de Leone su fama se disparó y entró de lleno en el firmamento de Hollywood, lo que le permitió trabajar en varias ocasiones con Don Siegel ("La jungla humana", 1968; "Dos mulas y una mujer", 1970, y sobre todo "El seductor", 1971), del que aprendió varias de las claves que posteriormente desarrollaría como cineasta. Y también su economía de medios, ya que Siegel se caracterizó por trabajar con presupuestos ajustados y tomas a la primera, señales patentes en el cine del Eastwood director.

En ese mismo año debutó tras las cámaras con el thriller "Escalofrío en la noche" (1971), donde ya dejaba pistas sobre los terrenos pantanosos y perturbadores que le atraían como narrador, e interpretó uno de los papeles más recordados de su carrera: el del violento inspector de policía Harry Callahan y su mágnum 44 en "Harry el sucio", de nuevo a las órdenes de Siegel, que vería hasta cuatro secuelas.Cuando todos pensaban que el declive de Eastwood había llegado, se reveló como uno de los autores más importantes del último cine estadounidense

Sus mejores frutos
Sin embargo, el tándem con el director recogería sus mejores frutos en la mítica "Fuga de Alcatraz" (1979). En los 80 se volcó en su faceta como realizador y de ahí salieron éxitos como la cuarta parte de "Harry el sucio", llamada "Impacto súbito" (1983), o las recordadas "El jinete pálido" (1985) y "El sargento de hierro" (1986).

Y cuando todos pensaban que el declive de Eastwood había llegado, el larguirucho californiano se reveló como uno de los autores más importantes del último cine estadounidense. Ganó dos Oscar, a la mejor película y al mejor director, por "Sin perdón" (1992), en su primera colaboración con su amigo íntimo Norman Freeman. Eastwood dedicó el filme en los títulos de crédito a Siegel y Leone.

Doce años después repitió gracias a "Million Dollar Baby". Y, además, fue candidato en esas categorías por "Mystic River" (2002) y "Cartas desde Iwo Jima" (2006), en las que se animó a componer la banda sonora. Desde que filmara en 1988 "Bird", la biografía sobre el saxofonista Charlie Parker, Eastwood sorprendió con una voz y estilo propios, encadenando trabajos de hondo calado emocional y reflexiva emoción. Logró, incluso, el milagro de enamorar a la reina del drama, Meryl Streep, en "Los puentes de Madison" (1995).


Quién se lo iba a decir a ese bebé que pesó más de seis kilos al nacer en San Francisco, hijo de dos trabajadores de una fábrica, y que se libró de ir a la guerra en Corea, confinado en el cuartel como instructor de natación. El mismo que tuvo cinco hijos con siete mujeres -se casó con Maggie Johnson y Dina, con quien vive desde 1996- y que en los últimos tiempos ha manifestado que "Gran Torino" (2008) sería su testamento como actor.

Eso sí, su carrera como director no cesa. Para octubre tiene pendiente el estreno de "Hereafter", un "thriller" sobrenatural protagonizado por Matt Damon, y ya se prepara para rodar una película basada en la vida del ex director del FBI J. Edgar Hoover. El mundo del cine, no obstante, se resiste a creer que ya no volverá a ver a Eastwood en la gran pantalla. Ese tipo de gesto hosco que pronunció frases para la posteridad como "venga, alégrame el día" o "el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado... y los que cavan. Tú cavas".

http://www.abc.es/20100531/cultura-cine/clint-eastwood-201005301806.html

Se cumplen 30 años de "El resplandor", la aportación de Kubrick al terror


La transición a la locura retratada por Stanley Kubrick en "El resplandor", el único filme de terror de su carrera, cumple el domingo 30 años desde su estreno en EEUU donde, a pesar de las críticas iniciales, está en la categoría de clásico.



Todo en ella infunde tensión. Desde la aterradora banda sonora de la secuencia inicial, con la cámara aérea recorriendo el paisaje del monte Hood, en Oregón, pasando por la esquizofrénica interpretación de Jack Nicholson (su "¡Johnny está aquí!", acosando a su esposa y rompiendo una puerta con un hacha es un momento icónico del cine), hasta su siniestro y laberíntico final.

Una atípica historia de fantasmas que atrajo a Kubrick porque pensó que era "la más ingeniosa y excitante de ese género" que había leído. "Poseía un extraordinario balance entre lo psicológico y lo sobrenatural", dijo el director según una biografía de Michel Climent.

Sin embargo, su condición de película de culto tardó en llegar.

La acogida inicial resultó tan fría como la zona nevada adonde se dirige el aspirante a escritor Jack Torrance (Nicholson) junto a su mujer (Shelley Duvall) y su hijo (Danny Lloyd) para cuidar del hotel Overlook durante el invierno, en una zona completamente aislada.

"Cuanto más loco se vuelve Nicholson, más idiota parece", sostenía la crítica de Variety. "Duvall transforma a la cálida y comprensiva esposa de la novela en una histérica casi retrasada", añadió.

De hecho el filme no obtuvo ninguna candidatura al Óscar o al Globo de Oro, y sí se llevó dos Razzies, los llamados "anti-Óscar", al peor director y a la peor actriz. Y tampoco obtuvo el visto bueno del escritor Stephen King, en cuya novela homónima se basa la cinta.

"Es como un enorme y precioso Cadillac sin motor adentro. Puedes sentarte y disfrutar del olor de la tapicería de cuero, pero no puedes conducirlo a ninguna parte", manifestó King sobre la adaptación del cineasta, lujosa por fuera pero hueca por dentro en su opinión.

King no estuvo de acuerdo con la elección de Nicholson como protagonista, como tampoco lo estuvo cuando consideró para ese papel a Robert De Niro, Robin Williams y Harrison Ford.

La principal objeción era que la fama de Nicholson se debía a sus roles inestables (como en "Alguien voló sobre el nido del cuco", de 1975), y la intención del escritor era plasmar una lenta aproximación a la locura de un hombre de gran bondad, debido al alcoholismo y las fuerzas malignas (el Overlook se construyó sobre los restos de un cementerio indio, según se explica en la cinta).

La opción preferida de King siempre fue Jon Voight.

"Yo lo haría todo diferente. Kubrick hizo una película de terror sin aparente conocimiento del género", apuntó el novelista, quien no obstante escribió el guión y produjo una nueva versión en forma de miniserie, dirigida por Mick Garris en 1997, que no alcanzó la misma popularidad.

Lo que es indudable es que Kubrick dio en el clavo al contar con Danny Lloyd para dar vida a ese pequeño con poderes extrasensoriales, acosado por las premoniciones y visiones de muertos -memorable el encuentro con las gemelas-, que se pasea en triciclo por los kilométricos y opresivos pasillos del hotel ajeno a lo que se avecina, especialmente en la habitación 237.

Otro momento escalofriante es cuando el pequeño escribe la palabra "redrum" ("murder" escrito al revés, asesinato en inglés) con pintalabios en la habitación de su madre, y comienza a chillar histérico.

Por suerte para el hotel verdadero donde se rodaron los exteriores del filme, el Timberline Lodge de Oregón, -el resto se grabó en Inglaterra-, Kubrick cedió a la petición de que no se usara un número real de habitación por miedo a que jamás fuera usada por los clientes. En el libro de King la acción tenía lugar en la 217.

Finalmente el espectador descubre que Torrance, cuyo objetivo era escribir una novela en los meses que duraba el invierno, había rellenado a máquina páginas y páginas con una sola frase ("All work and no play makes Jack a dull boy"), producto de su locura, a la que Nicholson da rienda suelta llegando al epílogo.

Y así, entre el espectacular diseño de producción y el exigente trabajo de Kubrick con los actores -el rodaje se alargó un año y algunas tomas se repitieron hasta 85 veces-, "El resplandor" se convirtió, según la revista Newsweek, en "la primera película épica de terror".

Por Antonio Martín Guirado

http://www.que.es/cine/201005211122-cumplen-anos-el-resplandor-aportacion.html

George A. Romero, leal a su amor por los zombis


Los Ángeles (EEUU), 14 may (EFE).- George A. Romero, el maestro del terror de serie B mantiene intacto a sus 70 años su amor por los zombis, que le dieron fama en 1968 con la película de culto "Night of the Living Dead" y a los que regresa ahora con una sexta entrega, "Survival of the Dead".



Por si fuera poco, y siempre dependiendo del éxito que obtenga este último trabajo, este neoyorquino espigado -mide casi dos metros- con aspecto de hippie metido a ejecutivo -viste camisa azul con chaleco verde de caza, sobre el que reposa su larga coleta- tiene planificado rodar dos películas más para completar la saga.

"El filme trata sobre el odio y el resentimiento, sobre cómo esos sentimientos no cesan aunque las guerras acaben", dijo Romero en un reducido encuentro con los medios, entre ellos Efe. "Parece que todo EEUU necesita tomar clases para controlar su ira", añadió.

La cinta, ya disponible en VOD (vídeo digital por cable) y con un estreno limitado, previsto para el día 28, se centra en el conflicto entre dos familias que habitan en una isla: los O´Flynn (liderados por Kenneth Welsh) y los Muldoon (encabezados por Richard Fitzpatrick).

Unos apuestan por aniquilar a todos los zombis. Los otros tratan de domesticarlos hasta dar con una cura. En medio, miembros de un ejército tratan de sobrevivir en este filme a medio camino entre el horror con pinceladas de humor y el western, cuya estructura homenajea a "The Big Country", de William Wyler.

Romero dejó su impronta en el cine con "Night of the Living Dead", una obra que influyó notoriamente en el posterior cine de ese género. Tras ella siguieron "Dawn of the Dead" (1978), "Day of the Dead" (1985), "Land of the Dead" (2005) y "Diary of the Dead" (2007).

"Tras esas dos últimas películas quería regresar a mis raíces, a los presupuestos pequeños, y encontramos unos socios (Artfire Films) que querían financiarnos proyectos y darme el control creativo total", explicó Romero.

El cineasta no tiene ningún control sobre la propiedad de los cuatro primeros títulos -"no puedo ni sacar una caja de DVD´s con ellos", apuntó-, por lo que el apoyo de Artfire Films le convenció para completar una nueva franquicia de cuatro títulos a partir de "Diary of the Dead", que incluyen historias protagonizadas por personajes de ese filme.

"Quise hacer ´Diary of the Dead´ rápido antes de que otros se me adelantaran, porque hablaba de los medios de comunicación emergentes y del periodismo ciudadano. Y como recaudó bastante dinero, Artfire me pidió que hiciera otra. ¡Y me salieron tres ideas diferentes!", manifestó Romero entusiasmado.

El cineasta espera que "Survival of the Dead" obtenga el mismo éxito para que pueda completar lo que él considera su "collage" sobre el universo zombi, al que ha dedicado casi toda su trayectoria profesional.

A Romero le gusta aclarar que aunque los muertos vivientes vayan siempre relacionados con su nombre, en realidad él escribe "historias humanas".

"Si te fijas bien los zombis son siempre circunstanciales en mis trabajos. Lo importante son siempre las personas, y cómo responden a situaciones a su alrededor", declaró el realizador, quien sueña con volver a rodar en blanco y negro, como con "Night of the Living Dead".

"Pero jamás me dejarán. El dinero manda", indicó, mientras cruza los dedos con el fin de tener el trabajo asegurado durante los próximos dos años.

"Si ruedo esas dos películas más, para mí serían unas vacaciones. Me encantan y me aclaran la cabeza", dijo el director, quien asegura que también espera lograr financiación para otros trabajos alejados de la temática zombi.

"Pasé casi siete años desarrollando para estudios guiones maravillosos alejados del terror que no llegaron a nada. Me harté, volví a hacer mis películas de dos dólares y seguiré trabajando a esta escala. A mi edad no pretendo rascarme la cabeza", finalizó. Antonio Martín Guirado

http://www.hoymujer.com/reportajes/george,romero,leal,amor,115832,5,2010.html